Adopte un nuevo vocabulario

 

Cuando los padres se divorcian, los niños saben que la familia ha cambiado y que las cosas ya no serán como antes. Sin embargo, esto no significa que deba olvidarse el dolor que ellos sienten, y más al escuchar de quienes los rodean que “la familia se acabó, se destruyó” o “son hijos de divorciados”.

Estas afirmaciones les asignan rótulos inadecuados sobre lo que ha sucedido en su familia. Así, piensan que ya “no tienen familia”, y que ellos “han quedado abandonados y condenados a una vida infeliz”. También, les indica que ser hijos de padres separados es una condición que les hace diferentes e inferiores a los demás.


Esta situación es aun más delicada cuando los niños se ven obligados a participar de forma en las disputas judiciales de sus padres. Para los pequeños las Cortes y los jueces existen con el fin de determinar quién es bueno y quién malo y, para castigar a quien hace algo que es “incorrecto”.

 

Cuando escuchan a sus padres que deben asistir a un juzgado, imaginan que uno de los dos será castigado por algo que hizo.

Es indudable que esta es la situación que más temor e inseguridad genera en un niño, pues no solo cuestiona la integridad de sus padres sino su capacidad para continuar a su lado y protegerlo.

 

Además, los acuerdos logrados por los adultos son percibidos por los menores como si ellos fueran un objeto por el que las personas que mas aman deben librar una feroz batalla.


También los adultos que se enfrentan al divorcio se ven expuestos a escuchar frases negativas que se encuentran en el lenguaje cotidiano y son aplicadas en forma general a todos los casos. Estas expresiones asignadas a padres e hijos de familias divorciadas los ubica en desventaja dentro de la sociedad.

 

Es indudable que toda nueva situación requiere de un nuevo vocabulario, y es responsabilidad de todos que se utilice uno que sea positivo y que contribuya al respeto y trasformación de la familia.


Así mismo, las palabras con las que se expresan padres e hijos pueden ayudarlos o herirlos durante el proceso del divorcio. Es indudable que cambiar algunos términos comunes puede modificar también los sentimientos. Así, para un niño es diferente escuchar que vive con su padre los fines de semana, en lugar de que lo visita durante esos días. En la primera afirmación el pequeño desarrolla confianza y pertenencia, mientras que en la segunda él se ve obligado a sentirse como un extraño en casa del padre.
 

 

Para los padres también resulta definitivo utilizar un lenguaje positivo. El progenitor que no vive en forma permanente con sus hijos, tiene dificultad para continuar ejerciendo su rol de padre cuando se siente como visitante.

El aceptar que sus hijos viven con él, aun cuando sea parcialmente, lo hace sentir que sigue ocupando su lugar como formador de ellos. Esta posición le devuelve la confianza y le permite entender que su familia continúa después del divorcio. Además, es definitivo para establecer normas de disciplina en el nuevo hogar.


Por esto, es necesario que los adultos que rodean al niño desarrollen un nuevo vocabulario que describa la vida familiar después del divorcio. El objetivo es cambiar las palabras que tienen un sentido negativo por otras que representen la pertenencia al grupo que se ha transformado.

"Las palabras con las que se expresan padres e hijos pueden ayudarlos o herirlos durante el proceso del divorcio"

La lista que encuentra a continuación es una muestra de la forma como podemos utilizar un lenguaje constructivo con los menores.

 

  • Mi familia vive en dos casas.
  • Mis papás están separados y yo vivo con los dos.
  • Vivo con mi papá este fin de semana.
  • Mi papá se pasó a vivir a su nueva casa.
  • El papá o la mamá de mis hijos…
  • Mi matrimonio terminó. Ahora vivimos separados.
  • ¿Con quién viven los niños? CON LOS DOS.
  • Los niños están en la casa del papá.
  • Él no nos abandonó, se trasladó a vivir a ora casa.
  • Éste fin de semana vives con tu papá.
  • El matrimonio no fracasó, terminó.


Utilizar un vocabulario positivo contribuye a crear el ambiente propicio para que los padres construyan una relación cooperativa alrededor de los hijos. Les permite a los dos sentir que ambos comparten la responsabilidad que estos conllevan. No debemos olvidar que el lenguaje es el modo de construcción de la realidad, los valores y las prioridades de la vida. También, da soporte a las creencias y define los roles que la persona desempeña en cada etapa.


Por: Gloria Mercedes Isaza

Divorcio, Padres y Sicologìa

     

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