Cómo compartir los eventos especiales

 

Tener que seguir compartiendo los momentos especiales en la vida de sus hijos, es la realidad a las que se enfrentan los padres después del divorcio. Estos incluyen desde eventos escolares hasta ceremonias como primeras comuniones, graduaciones, matrimonios, etcétera. Compartir estas fechas de gran significación para ellos, forma parte de la responsabilidad que tienen los padres.


La presencia de ambos en esos momentos es importante para que los hijos puedan disfrutarlos y vivirlos sin tensión o angustia. Compartir estos días importantes con ellos no requiere que los padres sean marido y mujer. Solo se considera necesario contar con la disposición de la expareja para encontrarse y sentir la alegría que estos experimentan.

 

Para lograrlo, sin causar sufrimiento, el padre y la madre deben construir una relación respetuosa y de apoyo para este fin. Además, deben comprender que es indispensable en el buen desarrollo de sus hijos, que continúen siendo compañeros en su formación y educación.


Cuando el divorcio ha traído como consecuencia el rompimiento de la comunicación entre ellos o que se perpetúe el conflicto, compartir momentos felices generados por los logros de los hijos, puede ayudar a superar esas dificultades. También permite a los miembros de la familia reconstruir los lazos afectivos y comprender los beneficios que tiene para ellos permitir que el grupo se transforme en lugar de que se destruya.

 

Es indudable que los padres no pueden dejar de pertenecer a la familia de sus hijos sin hacerles daño. Si estos no los acompañan en las oportunidades determinantes para sus vidas, les dan como mensaje que no son importantes para ellos. 

 

 

Así mismo cuando ambos asisten pero son incapaces de compartir unidos estos instantes, causan gran tristeza en los pequeños y les enseñan que la rabia y el rencor son sentimientos más poderosos que el amor.

 

Además, este es el primer paso que la familia requiere para poder aceptar nuevos miembros, cuando alguno de los padres vuelva a casarse. En el momento en que la estructura se transforma en lugar de destruirse, las nuevas parejas y sus familias pueden participar de las celebraciones. Así, los pequeños entienden que a pesar de que papá y mamá ya no vivan juntos, ellos continúan siendo lo más importante en sus vidas. 

"Compartir estos días importantes con ellos no requiere que los padres sean marido y mujer"

Por otra parte se deben respetar las dificultades que existan con las nuevas parejas, para que el menor pueda estar acompañado por su papá y mamá. En estos casos llegar a acuerdos es la mejor alternativa que se tiene.
No se debe olvidar el sufrimiento que causa a los hijos el hecho de tener que escoger cuál de sus padres le acompañará en cada ocasión. 

 

Cuando estos no logran superar sus diferencias, su actitud los separa de ellos cada vez que tienen una celebración. Es necesario buscar alternativas que permitan disfrutar de la alegría y de las maravillas que pueden deparar los hijos.


Por: Gloria Mercedes Isaza
Divorcio, Hijos y Sicología

     

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