Viviendo en dos casas

 

Otro cambio significativo que tiene el divorcio en la vida del hijo, es tener que dividir su tiempo entre dos casas, para poder continuar cerca de sus padres. Por ello deberá aprender a manejar diversas situaciones generadas por el intercambio, que involucran aspectos físicos y sicológicos.

"el niño necesita tiempo para prepararse para el traslado, y los adultos son los responsables de acompañarlos en este proceso"


El quedarse en casa del padre con el que no vive permanentemente, requiere llevar parte de sus pertenencias para la corta estadía. También, significa abandonar el lugar que siente como propio, y en el que está seguro y a gusto. Necesita enfrentar la tristeza de no poder compartir tanto tiempo con su progenitor como lo hacía antes de la separación, y siente preocupación por la forma como estas alternancias de residencia interfieren en su vida escolar y social.


Trasladarse permanentemente entre dos viviendas no es fácil para el niño, y es responsabilidad de ambos miembros de la expareja ser muy comprensivos para ayudarle a enfrentar esta situación.

 

Es importante tener en cuenta que el niño necesita tiempo para prepararse para el traslado, y los adultos son los responsables de acompañarlos en este proceso. Pero cuando los padres enfrentan dificultades en este aspecto, el niño opta por no trasladarse a la segunda casa, y la relación con una de las personas de mayor importancia para su vida empieza a ser cada día más lejana, y se rompe un vínculo que le hará falta en su formación.
 

 

La forma como se maneja el momento de cambio de casa depende de la edad y el temperamento de cada hijo. Para el más pequeño es importante que se le recuerde que ha llegado el día especial de papá o mamá, y se le ayude a tener en cuenta los objetos que deba llevar.

 

También necesita estar informado sobre el itinerario que seguirá, y que este se ocurra según lo previsto, para evitar el temor que le produce no saber quién lo va a recoger y esperar en cada oportunidad. Es indispensable que cumpla la promesa que se ha hecho de estar con él.

 

Cuando esto no sucede, porque los padres deben atender otras obligaciones, el niño sufre porque siente que no forma parte de las prioridades de la vida de ellos.
Muchas veces los miembros de la expareja se preocupan por las dificultades que se presentan con el hijo en el momento de su llegada y partida.

 

Esto se debe a que tal vez el niño se siente molesto sin razón aparente en dichas oportunidades. Ello es consecuencia de experimentar de nuevo la principal pérdida que le ha traído el divorcio, y que es no poder contar con sus dos padres simultáneamente. Esta es la razón principal de la rabia y agresión que expresa a su regreso. Es usual que estos progenitores atribuyan este hecho a comentarios de su expareja y formulan reclamos a ella y a su hijo.


Por: Gloria Mercedes Isaza


Divorcio, Padres, Niños y Sicologìa

     

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