La Crisis de la separación

 

La separación constituye una crisis en la vida de las personas que conforman la familia. Es una situación que detiene y altera el curso de la existencia, y modifica los sentimientos hacia ella y hacia uno mismo. Como consecuencia, no se puede seguir viviendo de la misma forma que se hacía.

El resultado final depende de la manera como se afronte antes, durante y después del divorcio. Pero debemos recordar que la crisis siempre es sinónimo de peligro y oportunidad.
El proceso de la separación se inicia un tiempo antes de que se lleve a cabo la decisión. Este período equivale a un llamado para reconocer la forma como se ha vivido con la pareja, y una oportunidad que nos permite revisar los aspectos que no han sido resueltos. También, representa la ocasión para aclarar situaciones y sentimientos que nunca se hablaron, y para contestar preguntas con las que se ha vivido.

Es un pare que permite, si se desea, limpiar el armario para dar espacio a lo nuevo. Sin embargo, parece imposible olvidar el dolor y el sufrimiento de esta etapa, lo mismo que el crecimiento personal que esta puede significar.

Esta crisis se puede ver como una oportunidad de evaluación y cambio que nos ofrece la vida. Es el momento para redescubrir lo que hemos vivido y conocer las herramientas que tenemos para seguir adelante. O por el contrario, puede representar el peligro de quedar paralizado en ella, al no tomar decisiones y prolongar el deterioro de la relación y de la familia.

En la mencionada crisis se presentan dos aspectos valiosos para la persona. Esta se ve confrontada con aspectos de sí misma, de su pareja y de la vida familiar que lleva, y que en muchos casos no se han asumido quizá por ser poco gratificantes.
 

Además, se ve en la necesidad de tomar decisiones que cambian el rumbo de la vida, para lograr que esta sea más satisfactoria. Es aquí donde es posible estancarse en el impacto de la situación y perpetuarla, o moverse a través de ella y cambiarla. Entonces, se opta por mejorar la relación o por el divorcio. Ambas requieren de esfuerzo y decisión. Pero es indiscutible que las dos son el llamado para una nueva vida.

Cuando se opta por el camino de la separación, la crisis se extiende a todos los miembros de la familia. No hay fórmulas mágicas para vivirla. Las consecuencias dependerán de múltiples factores como la edad, el temperamento, el sexo. Sin embargo, un buen manejo por parte de la pareja es definitivo para disminuir los efectos negativos en todos. Es básico tener la capacidad de sobreponerse al dolor y aprender a manejar las diferencias.

"Cuando se opta por el camino de la separación, la crisis se extiende a todos los miembros de la familia."



También, entender que el amor por los hijos es la fuerza poderosa que nos ayuda a mantener los lazos afectivos, hace posible transformar la estructura familiar sin destruirla y permite a los dos continuar siendo efectivos compañeros en su educación. Este es el mejor provecho que dicha época de inestabilidad y desconcierto puede dejar.


Por: Gloria Mercedes Isaza
Divorcio, Pareja y Sicologia

     

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