La separación según la edad de los hijos

 

Los niños pequeños no comprenden la separación en toda su dimensión, pero cuando la pareja se rompe reaccionan de muchas maneras. En un intento por recuperar la seguridad, algunos pequeños desarrollan problemas temporales de comportamiento o actúan de forma demasiado infantil para su edad.

 

Pueden reaccionar poniéndose más agresivos, negándose a colaborar o retrayéndose en si mismos. Tienen conductas regresivas, como volver a orinarse en los pantalones, no dormir ni comer solos, hablar a media lengua, etc. Pueden volverse vulnerables a dolencias y enfermedades físicas.

"Tomar con calma las distintas expresiones afectivas de los niños, atendiendo a estos estado emocionales, pero no “aliándose” con el niño"


Los jóvenes entre los diez y los catorce años encuentran difícil el divorcio de sus padres, aunque tienen suficiente edad para comprenderlo. Pueden sentir mucha tristeza o experimentar un sentimiento de pérdida. Pero en muchos casos, la separación de los padres puede no constituirse en un problema para los mayorcitos.

 

Por el contrario, muchas veces ven en ella una solución. En general, en la adolescencia los jóvenes presentan temores que están relacionados con la incertidumbre respecto al futuro y con la inseguridad que experimentan por su desempeño posterior.
 

 

Los problemas de conducta son comunes a estas edades, ya que algunos se sienten víctimas del divorcio y expresan su enojo rompiendo las reglas establecidas, escapan de casa, abusan del alcohol o de las drogas, son sexualmente promiscuos o tienen “malas compañías”.

 

También el desempeño escolar puede afectarse negativamente. Ya sea como niños o adolescentes los hijos de parejas que no han podido separarse en buenos términos, frecuentemente tienen problemas en sus relaciones y autoestima.


Tenga en cuenta:


-Mantener las normas y las reglas, aunque con cierta flexibilidad es un factor muy importante para que todos se ajusten a la nueva vida


-Tomar con calma las distintas expresiones afectivas de los niños, atendiendo a estos estado emocionales, pero no “aliándose” con el niño. Recuerde que Usted es el adulto


-Estar atentos a señales de estrés, ansiedad o temores que no se vayan apaciguando con el tiempo


-Estimular al niño para que continué con sus actividades habituales


-Recuerde que en cada etapa habrá procesos de ajuste que tomarán tiempo y paciencia por parte de los padres


Por: María Elena López


Divorcio, Sicología, Padres

     

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