Cambios en la relación padre hijo

 

Se observa que el divorcio afecta más la relación del padre con las niñas que con los niños. Desafortunadamente, se comprueba el impacto negativo que tiene este alejamiento en la autoestima de los menores. Cuando ellos sienten que su padre no los ama, ponen en duda su propio valor o su derecho a ser amados. Un progenitor lejano no llegará a ser percibido como preocupado y amoroso por él, y menos poseer conciencia de tener un verdadero padre en su vida.


Existen varias circunstancias que afectan la relación entre el padre separado y su hijo. La más frecuente es cuando aquel se vuelve a casar, y tal cambio en la vida del niño requiere de un proceso de adaptación a la naciente pareja. Esto supone sobreponerse al dolor y a la rabia que siente al enfrentar la realidad de que sus padres nunca volverán a estar juntos.

Estos son hombres que tienen una actitud incondicional hacia sus hijos que saben que cuentan con ellos cuando los necesitan


Otra situación que se vive con frecuencia, la de los cambios económicos que debe afrontar la familia después de la separación. Cuando el pequeño debe compartir las preocupaciones de la mamá y adoptar el rol de intermediario financiero con su padre, lo culpa por las dificultades que deben enfrentar y por este motivo se aleja afectivamente de él. Cuando el hijo la escucha denigrar del comportamiento de su padre, se siente obligado a ser solidario y romper con él. Si esto incluye infidelidad, el niño se siente traicionado, le es muy difícil perdonarle y decide no volver a verlo.
 

 

Por fortuna, existen casos en los que se logran mantener relaciones cercanas con los hijos después del divorcio. En muchas oportunidades, estas inclusive mejoran con la separación. Son padres que continúan participando en la vida de sus pequeños, disfrutan de las actividades que realizan juntos durante los momentos de reunión y logran mantener el contacto a través del teléfono o el correo electrónico.

Estos son hombres que tienen una actitud incondicional hacia sus hijos que saben que cuentan con ellos cuando los necesitan. Ello les hace sentirse amados e importantes. Además, cuando los conflictos entre la expareja disminuyen y se mantiene fuera de ellos a los hijos, el vínculo papá – hijo se hace más estrecho, y se inicia una nueva etapa.


Es usual que si el padre ve el riesgo que corre su relación por no convivir en forma permanente con los niños, tome la decisión de continuar cerca de ellos sin importar los esfuerzos que deba hacer para lograrlo. Si los pequeños sienten que su padre los ama, se preocupa por ellos y está dispuesto a ayudarlos, confían en él y desean compartir mayor tiempo a su lado.


Es definitivo para un padre entender que la relación con sus hijos después del divorcio depende de su habilidad para darles afecto y sentido de pertenencia al nuevo hogar, hacerles sentir personas especiales en su vida y que espera el momento en el que se reunirán de nuevo.

 

Por: Gloria Mercedes Isaza


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