El divorcio, el padre y los hijos

 

Durante la primera infancia, el vínculo que existe entre la madre y el pequeño, se mantiene como lazo que determina su vida. Pero también, la relación padre-hijo se empieza a desarrollar desde el momento que este nace. Para él sus progenitores forman la unidad familiar.

 

Por eso en el momento que los padres se divorcian, el contacto entre el papá y su hijo también se verá marcado por la relación que tenga con la madre. Así, la situación será favorable para la relación cuando el trato entre los padres después de la separación es amigable, y ellos logran mantener abierta la comunicación alrededor de su pequeño.

 

Además, ayuda a que el papá que sale de casa comparta más tiempo con su hijo, asuma más responsabilidades de la vida emocional, física y económica de sus pequeño y la relación entre ellos sea más estrecha y positiva.


Pero cuando la expareja continúa teniendo diferencias y los conflictos son difíciles de superar a pesar del paso del tiempo, la cercanía del padre y su hijo se ve bastante afectada.

 

El niño que es involucrado en las peleas de los adultos, experimenta sentimientos de deslealtad hacia alguno de ellos, y siente que no le es posible querer a los dos. Los pequeños dependen más de la madre y por esto generalmente se alían con ella. 

 

Por lo mismo, los menores confían plenamente en ella, y creen que tiene razones poderosas para estar enfadada con el padre, y que su actitud es necesaria para protegerlos a los dos como perdedores.

 

En estos casos, el niño culpa a su papá por el divorcio y las pérdidas que la decisión ha traído a su vida.

"El niño que es involucrado en las peleas de los adultos, experimenta sentimientos de deslealtad hacia alguno de ellos, y siente que no le es posible querer a los dos"


Por esto, una vez superadas las dificultades con la expareja, lo más importante que un padre divorciado debe tener en cuenta es que cuando el menor lo siente siempre disponible y cariñoso, desarrolla confianza en él y desea compartir tiempo y actividades juntos. Debe tener la certeza de que a pesar de que su pequeño comparte la mayor parte de la vida con la madre, mantenerse cerca de él le permite establecer lazos fuertes.

 

Esto se construye cada vez que le demuestra que se interesa por él y tiene en cuenta sus necesidades, aún a costa de sus propios deseos. Así, el niño siente que existe un compromiso importante entre él y su progenitor, y se adapta con mayor seguridad a los cambios familiares.


Además, el hijo que ve como sus papás superan las dificultades para poder continuar cerca de él ejerciendo su rol de padres, aprende que el amor es un sentimiento más poderoso que el rencor y la rabia. Lograrlo no es una tarea fácil, pero sí posible.


Por: Gloria Mercedes Isaza


Divorcio, Padres y Sicología

     

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