Cómo impactan las peleas de los padres a los hijos

 

Cuando los padres pelean, los pequeños experimentan sentimientos de rabia, tristeza o miedo. Sin duda, no quieren sentir que sus padres están siendo groseros o violentos el uno con el otro.

En muchas ocasiones los niños se sienten obligados a intervenir o a tomar partido por uno de los padres

En su intento por encontrar una razón por la que ellos pelean, los niños pueden cuestionar su propio comportamiento y atribuirlo a algo que ellos hagan o digan. Esto podría hacer que  se sientan responsables de lo que ocurre y carguen con el sentimiento de culpa por las tensiones entre sus progenitores.


Oír discutir a sus padres genera en la mayoría de los niños tensión y estrés. En muchas ocasiones los niños se sienten obligados a intervenir o a tomar partido por uno de los padres. Esta situación en medio del divorcio les genera angustias adicionales.

Además que enseña que los problemas solo se solucionan con discusiones acaloradas, modelo que el niño puede imitar cuando se enfrente a situaciones difíciles.


Cuando los padres pelean con frecuencia es importante que revisen a fondo su comportamiento y se esfuercen por resolver sus diferencias teniendo en cuenta que lo mejor para el hijo es que sus papás se lleven bien. 

 

Después de la separación, existen muchos temas sensibles que abocan a los padres a  discutir o a tener divergencias. 

 

Cuando esto ocurra  o si argumenta con su pareja explíquele a los niños que la responsabilidad no es de ellos y que, aunque las personas pueden no estar de acuerdo en ciertos momentos, eso no significa que no puedan respetarse.


Cuando la situación se sale de las manos y la pelea es ya un hecho, es importante no involucrar a los hijos, mostrando que los temas que se discuten aunque tengan que ver con él, son de competencia de los padres.

 

Esfuércese por transmitirles, especialmente a los más grandecitos, la seguridad de que las decisiones que tomen siempre los tendrán en cuenta y dé la tranquilidad de que las discusiones son temporales y seguramente una vez calmados los ánimos, los padres podrán hablar calmadamente sobre el tema.


Muéstrele que a pesar de las diferencias, están dispuestos a escuchar al otro y a respetar su posición. Cuando los padres resuelven sus problemas por medio del diálogo están respetando al otro y además, le están dando ejemplo a su hijo de cómo deben enfrentarse las diferencias y los desacuerdos con los demás.

Por: María Elena López


Divorcio, Sicología, Niños

     

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