Cuando la nueva pareja de él no tiene hijos

 

En algunas oportunidades, el hombre separado que elige como pareja a una mujer que no tiene hijos debe enfrentar algunas dificultades. Estas se hacen evidentes desde el primer contacto. Muchas veces, lo que hasta ahora había resultado ser una relación tranquila y placentera puede transformarse temporalmente en una experiencia incómoda y desagradable, donde el rechazo entre los niños y la elegida lidera la situación.


Es indudable que en los encuentros el padre prestará más atención a los hijos que a su pareja. Él desea compensar el tiempo que permanece ausente de sus vidas y compartir cada minuto de las visitas. Además se siente culpable de haberse convertido en un padre de tiempo parcial y desea compensar la situación ofreciéndoles el ciento por ciento de su atención cuando están juntos.

 

Por su parte, la nueva pareja no comprende el por qué del cambio en su comportamiento y le reclama por ser excluida como la prioridad de su vida. Es indudable que tanto ella como los hijos desean ocupar el primer lugar en sus afectos y él no sabe como complacerlos a los dos. Es por esto que con frecuencia vemos como muchos padres complacen en extremo a sus hijos mientras su pareja permanece en silencio aunque la situación le produce insatisfacción y rabia.

 

Dicha condición puede generar la ruptura de la nueva relación. Superar este primer obstaculo requiere de paciencia y decisión.
Para iniciar el proceso de adaptación es indispensable que adultos y niños logren superar los estereotipos sociales que se han creado alrededor de la madrastra y se den un tiempo para asimilar su nueva condición.

 

También requiere que el padre comprenda que la nueva mujer le acompañará en su labor pero sin asumir la responsabilidad de la educación de sus pequeños y que por lo tanto, no debe esperar que ella les corrija como lo haría una madre. Es usual que cuando ella trata de ejercer este rol los hijos la rechacen y le expresen con sus palabras o con su comportamiento que ellos ya tienen una mamá y no la quieren a ella como su reemplazo.

 

 

También es frecuente que la mujer que no ha sido madre tenga dificultad para entender que su pareja debe mantener la relación con su ex mujer. Se siente celosa e insegura y desea que se produzca un rompimiento total y definitivo, imposible de realizar cuando existen hijos de por medio. Si estos sentimientos no se superan, se producirá una rivalidad entre ellas y ante la imposibilidad de resolverla directamente se hará a través de la relación con los hijos. La nueva esposa debe comprender que es posible para su marido mantener en forma simultánea la relación conyugal con ella y, la parental que requieren los hijos con su exmujer.

"Es indudable que en los encuentros el padre prestará más atención a los hijos que a su pareja"

Por otra parte, algunas de estas mujeres tienen aún un concepto idealizado de la familia y la maternidad. Desean construir una familia tradicional y no se dan cuenta que su punto de partida es una familia ya existente. Recordemos que el divorcio no destruye la familia sino la transforma. Padres e hijos siempre pertenecerán a ella aunque no vivan juntos. Las nuevas personas que llegan a la vida de los padres entran a formar parte del grupo familiar existente.

 

Respetar esta situación es la clave para que todos puedan ocupar el lugar que les corresponde y logren establecer los lazos afectivos que se requieren para su normal funcionamiento. Esto también contribuye positivamente a la aceptación de nuevos hijos que llegan a la familia.


Por: Gloria Mercedes Isaza


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