El amor de los padres hace la diferencia

 

Es indudable que todo padre que toma la opción del divorcio para resolver las dificultades que vive con su pareja, se pregunte sobre los efectos que su decisión tendrá en el futuro de sus hijos. “Nuestro divorcio llevará a que tengan un modelo negativo del matrimonio?, afectará su habilidad para establecer relaciones y confiar en ellas?, determinará su capacidad para superar las dificultades y construir un matrimonio sólido y perdurable cuando sean adultos?”.

 

Es indiscutible que los pequeños que viven la separación, enfrentan la pérdida de la confianza indispensable para el desarrollo de las relaciones interpersonales sólidas y duraderas. Al asumir el proceso, surgen en los menores preguntas como “De qué manera volver a creer que las circunstancias no cambiarán repentinamente mi vida?, puedo confiar en que las personas que amo permanecerán a mi lado?”. Estos son cuestionamientos que representan dudas sobre la permanencia de los afectos y la estabilidad de los compromisos en los menores. También, son el origen del temor que siente a ser abandonado. Este sentimiento está presente en todos los niños que enfrentan la separación y genera gran inseguridad en ellos.

 

Por fortuna, esos temores pueden aclararse si los padres continúan siendo figuras presentes y amorosas en la vida de sus hijos. Recordemos que lo que determina la confianza en los demás es la forma como las dos personas más importantes en la vida del pequeño le manifiestan su amor en forma permanente e incondicional. Cuando los niños tienen padres con quienes pueden establecer relaciones en las que se da y recibe mutuamente el afecto, podrán confiar en otros y amarlos cuando sean adultos. Esto puede lograrse aunque los padres no vivan juntos.

 

Lo que si se requiere es que ambos logren mantener una relación cooperativa y respetuosa, donde el amor por los pequeños los mantenga siempre unidos como padres. La madre es definitiva en este proceso. Ella es la que generalmente mantiene la custodia y comparte la mayor parte del tiempo con los hijos. Estos confían plenamente en ella. Por esto, sus sentimientos, actitudes y comentarios acerca del padre serán definitivos en la relación que los pequeños mantengan con él. También es clave no involucrarlos en las dificultades que tiene con su exmarido, especialmente cuando se trata de aspectos que ponen en riesgo la estabilidad de las condiciones de vida de los menores. 

 
 

Al hacerlo los niños sienten gran temor e inseguridad de no saber qué sucederá en su vida y se hacen responsables de encontrar una solución. Mantener a los hijos fuera de los conflictos de los adultos es la mejor forma de demostrarles cuanto se les ama y lo importantes que son en la vida de papá y mamá.

"Es indiscutible que los pequeños que viven la separación, enfrentan la pérdida de la confianza indispensable para el desarrollo de las relaciones interpersonales sólidas y duraderas"

 

No debemos olvidar que las investigaciones han demostrado que cuando los padres permanecen cerca de sus hijos y logran mantener una relación respetuosa y cooperativa en favor de ellos, estos logran superar el divorcio con mínimas consecuencias para su vida como adultos. Pueden inclusive salir fortalecidos, con herramientas para manejar sus relaciones interpersonales y con modelos positivos en la resolución de conflictos. 

 

La clave está en la actitud y el manejo que hagan los padres durante el proceso. Hay que tener presente que este continuará a lo largo de la vida y que en el camino será necesario hacer ajustes.
Cuando los padres continúan siendo compañeros en la educación de sus hijos y, logran mantener su relación parental, permiten a los niños entender que el divorcio no destruye la familia sino que la transforma. Al hacerlo, pueden recuperar la seguridad y estabilidad que requieren para su desarrollo físico y emocional. Comprenden que los afectos tienen carácter de duraderos y que los vínculos entre padres e hijos son indestructibles. Este es el mayor reto que enfrentan los adultos y el mejor regalo que pueden dar a sus pequeños.

 

Por: Gloria Mercedes Isaza


Divorcio, Padres y Psicología

     

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