Cuando la mamá tiene novio

 

Lograr una buena integración de un nuevo miembro al grupo familiar es una labor de todos. Implica paciencia, esfuerzo y especialmente mucho amor. La reacción de los hijos cuando aparecen nuevas personas en la vida de su madre depende de factores como la edad, el tiempo que ha pasado desde el divorcio y la adaptación de la familia al proceso.


Los niños que tienen entre cinco y diez años, en un principio se sienten molestos por tener que compartir a su mamá con un extraño, le rechazan y hacen hasta lo imposible para que la nueva relación fracase. Además, todavía tienen la fantasía de volver a reunir a sus padres y el intruso es definitivamente el mayor obstáculo para lograrlo. Estos sentimientos se van modificando poco a poco, cuando la relación entre el pequeño y el recién llegado se hace más cálida y cercana.

 

Por otra parte, la adaptación a la nueva situación es directamente proporcional a los cambios que esta genere en la vida diaria del menor. Esto significa que si la madre logra acercar a su nueva pareja sin alterar las rutinas y la cantidad de tiempo que comparte con su hijo, este no percibirá al recién llegado a modo de una amenaza y lo aceptará como parte de su nueva vida.


Para los mayores la llegada del novio de la madre conlleva sentimientos encontrados. Por una parte, se sienten bien al ver la alegría de la madre, pero por el otro experimentan malestar por tener que aceptar a un intruso compartiendo la intimidad de su hogar. En el caso de los adolescentes, la nueva situación les hace más difícil el proceso de cambios que viven en el despertar de su sexualidad. Aceptar que la madre vive su sexualidad con un extraño les resulta difícil. Sin embargo, para muchos hijos la decisión es vivida en forma positiva, especialmente cuando el matrimonio de sus padres fue muy conflictivo o ha pasado bastante tiempo después del divorcio antes de que ella empiece a salir. 
 

 

En estos casos, se sienten satisfechos de compartir la alegría de su mamá y están contentos de que ella esté iniciando una nueva vida.


Es muy importante que la madre tenga en cuenta lo que sus hijos sienten frente a la llegada de un extraño y haga el manejo adecuado de la situación. Hay que entender que ellos necesitan tiempo para conocer y aceptar la nueva pareja. Esto quiere decir que es importante no presentar de inmediato a los candidatos y no llevarlos a compartir la vida familiar antes de tener la certeza de que esta es una relación que tiene futuro.

"Los niños que tienen entre cinco y diez años, en un principio se sienten molestos por tener que compartir a su mamá con un extraño, le rechazan y hacen hasta lo imposible para que la nueva relación fracase"

Debe introducirse como un nuevo amigo que ha aparecido en su vida y permitir que los encuentros vayan desarrollando una relación entre ellos. Desafortunadamente, la actitud del ex cónyuge es definitiva en este proceso. Cuando este siente que ha perdido del todo su lugar y reacciona contra la nueva pareja, hace que para los hijos sea difícil aceptarlo y quererlo. Sin embargo, en los casos en que él lo vive con naturalidad y respeto, está dando su aceptación a los hijos para que establezcan lazos afectivos con la nueva relación de la mamá.


Dependiendo del vínculo que se cree entre ellos, la nueva figura será vista “como un papá”, el “papá de repuesto”, un amigo o el “padrastro malo” que debe aceptar en su familia.


Por: Gloria Mercedes Isaza


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