Mamá después del divorcio

 

La madre después del divorcio también debe enfrentar una nueva etapa de su maternidad. Siente que ahora que el padre se ha ido de casa ella debe asumir sola la responsabilidad de la educación y crianza de los hijos. Definitivamente era más fácil enfrentar esa tarea cuando la compartía con él. Esta situación le genera miedo y confusión. Se pregunta cuál es la mejor manera de guiar a sus hijos, de enseñarles los valores que considera correctos y de exigirles el cumplimiento de las normas de disciplina sin convertirse en una figura demasiado estricta y autoritaria.


Lo primero que debe lograr es sobreponerse al dolor y la tristeza que conlleva la separación. Cuando no ha logrado superar la rabia y el resentimiento hacia su exmarido por haberse ido de casa, experimenta que a ella le ha tocado asumir una pesada carga mientras él está disfrutando de la soltería. Además, que ella es la encargada de educar y disciplinar a sus hijos mientras el padre ha dejado de asumir este compromiso. Desafortunadamente estos sentimientos de soledad y aislamiento determinan su desempeño como mamá, e influyen en el ambiente que se vive en casa.

"Es frecuente que la madre divorciada piense en un principio que tiene dificultad para disciplinar a los hijos y mantener el equilibrio del hogar"


Cuando la madre continúa sintiendo rabia hacia su exmarido, tiende a hablar mal de él frente a sus hijos, familiares y amigos. Como ya hemos dicho, este comportamiento hace sufrir a los niños. Estos se sienten obligados a ser solidarios con su madre y para hacerlo deben aceptar que su padre es una persona mala. Eso los lleva a juzgarse a sí mismos como malos, pues no son capaces de defender el afecto que sienten por él.

Recuerde que hablar mal del padre afecta la autoestima de los hijos. De la misma forma, cuando la mamá lo respeta y se expresa positivamente de él, contribuye a estrechar la relación padre- hijo y, contrario a lo que espera, esto la acerca a los pequeños.


Otra preocupación de la madre después del divorcio es la del tiempo que comparte con sus hijos. En muchos casos la separación implica para ella aumentar las horas de trabajo para tener los ingresos que necesita para vivir. 

 

Además, enfrentar otra vez sola las actividades sociales y empezar a salir con nuevos amigos le muestra que tiene poco tiempo disponible para su vida privada. Así mismo, debe estar preparada para recibir los reclamos de sus hijos por estar fuera más tiempo que antes, por la ausencia en algunas de sus actividades y por compartir su cariño con extraños.

 

Estos llamados de atención representan el miedo que sienten de ser abandonados por ella. Tenga en cuenta que aunque ahora disponga de menos tiempo para estar con los hijos, lo importante es que los pequeños sepan que usted siempre está disponible y dispuesta a ayudarlos. Dígales permanentemente cuanto los quiere y lo importantes que son en su vida.

 

Es frecuente que la madre divorciada piense en un principio que tiene dificultad para disciplinar a los hijos y mantener el equilibrio del hogar. Se siente cansada para guiarlos, para enseñarles como antes y, que está dejando que la vida trascurra sin ninguna planeación. Extraña la ayuda que la figura paterna representaba en la vida familiar. Debe comprender que todos necesitan tiempo para ajustarse a los cambios y al funcionamiento de la nueva familia. El secreto está en la paciencia, la constancia y el amor. Con estas herramientas podrá lograr que la casa continúe siendo un lugar alegre y agradable para todos, donde exista respeto y cooperación. Debe hacer los esfuerzos que sean necesarios para lograrlo, aún cuando no se vea con el ánimo o la fuerza necesaria para hacerlo.

 

Es indispensable para la madre iniciar el proceso que le permita reconocer que ha perdido a su pareja. Este requiere que acepte que su exmarido ya no es su compañero, que aprenda a vivir sin él y que continúe su vida bajo esta nueva condición. No es una tarea fácil, ya que debe terminar con él su relación conyugal al mismo tiempo que mantiene y fortalece la relación parental que los mantendrá unidos por el resto de la vida. Este es el mayor reto al que se enfrenta ahora.

 

Por: Gloria Mercedes Isaza

Divorcio, Padres y Psicologia


   

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