Cuando se culpa al padre

 

Las razones más frecuentes por las que se responsabiliza al padre de la decisión del divorcio, son el mal comportamiento con la madre, la infidelidad, el estar ausente del hogar y su incapacidad para comunicarse con su esposa. Cuando esta es la situación, el niño comparte con ella la rabia que siente hacia el padre. En consecuencia, la relación con él se deteriora.

Es indudable que el alejarse del padre tiene efectos negativos en el desarrollo emocional del hijo. Cuando esto ocurre, con el paso de los años, los hijos que han vivido la alianza afectiva con la madre en contra del padre, pueden ver determinado el vínculo con él de maneras diferentes en distintos períodos:


1. Cuando son pequeños y no logran independizar la relación y el afecto que sienten hacia él de las emociones negativas que aún experimenta la madre, establecen un lazo distante con su padre y lo hacen responsable de muchas de las dificultades que han vivido como consecuencia del divorcio.

"El vínculo entre un padre y su hijo solo debe interrumpirse con la separación que conlleva la muerte"


2. De la misma manera, aquellos que al madurar desarrollan su propio criterio acerca de lo sucedido, inician una etapa de reconocimiento de las virtudes y defectos de cada uno de sus progenitores. Conocen las cualidades de su papá y su capacidad para darles afecto, y esto los lleva a cuestionar severamente el comportamiento que tuvo la madre, que en este momento es evaluado como no acorde con la realidad. Esta situación les permite volver a acercarse al padre y, al hacerlo, les será difícil perdonarle a ella el haberlos alejado de él.

 

 

Lo más importante que un padre divorciado debe tener en cuenta es que cuando el menor lo siente siempre disponible y cariñoso, desarrolla confianza en él y desea compartir tiempo y actividades juntos.

Debe tener la certeza de que a pesar de que su pequeño comparte la mayor parte de la vida con la madre, mantenerse cerca de él le permite establecer lazos fuertes. Esto se construye cada vez que le demuestra que se interesa por él y tiene en cuenta sus necesidades, aún a costa de sus propios deseos. Así, el niño siente que existe un compromiso importante entre él y su progenitor, y se adapta con mayor seguridad a los cambios familiares.


Por su parte, la madre cumple una significativa función en el desarrollo de la relación padre-hijo. Ella debe tener claro que uno de los efectos más destructivos que conlleva la separación en sus pequeños es la pérdida de la relación con su papá. Por lo mismo, aceptar que el menor desea ver a su progenitor tanto como le sea posible, y que para lograrlo requiere de una actitud positiva y flexible de su parte. 

Además, necesita entender que cuando la relación de la expareja sigue siendo conflictiva, los padres comparten menos tiempo con sus hijos, e incumplen el apoyo económico acordado.


No debemos olvidar que el niño necesita tener una buena relación con ambos padres durante su crecimiento, y aun cuando sea adulto. El vínculo entre un padre y su hijo solo debe interrumpirse con la separación que conlleva la muerte.

 

Por: Gloria Mercedes Isaza

Divorcio, Padres y Sicologìa

     

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