Apoye las visitas a casa del padre

 

Uno de los aspectos más difíciles que deben afrontar los hijos después del divorcio de sus padres, es la pérdida del contacto permanente con uno de ellos. Todos desean y necesitan mantener una relación cercana y compartir tantos momentos como les sea posible.

Las estadías de los niños en la nueva casa del padre con el que no residen, son la mejor oportunidad para estar juntos y compartir sus sentimientos y experiencias. Sin embargo, adaptarse a la nueva situación requiere del esfuerzo y la constancia de los miembros de la expareja.


Cuando los hijos logran integrar los cambios de casa en su rutina de vida y los disfrutan, pueden mantener relaciones cercanas con sus dos padres y construir la nueva familia que surge después de la separación. Es indudable que la cooperación de los progenitores se hace necesaria para que las transiciones sean gratificantes y no se conviertan en motivos de angustia y tensión para los pequeños.

Se debe evitar que los encuentros con los niños se conviertan en formas de manipulación y que constituyan un enfrentamiento con el otro. 

El no custodio y sus hijos son los principales responsables del éxito de las visitas. Pero estas también se ven afectadas por el compromiso y cooperación que se mantiene entre ambos miembros de la expareja.

 

Cuando el padre con el que viven los niños no los apoya en los momentos de transición, los lleva a sentir temor y culpa y optar por rechazar las invitaciones que el no custodio les hace.
 

 

Muchas veces el padre que se siente rechazado por sus hijos, experimenta dolor y poco a poco se aleja de ellos. Para que los niños puedan entender que los traslados de casa son la mejor oportunidad que tienen de estar cerca del amor de sus padres, estos deben hacer un esfuerzo para continuar unidos en su labor de guías de los menores.


Se debe evitar que los encuentros con los niños se conviertan en formas de manipulación y que constituyan un enfrentamiento con el otro. Se refiere a hechos en los cuales el cambio de casa tiene un objetivo diferente al de compartir con su papá o mamá, como son los siguientes:


-Dejar que los hijos estén con su padre es una forma de premiar el apoyo económico que se recibe del este.


-Las visitas no deben ser sesiones de espionaje para conocer la vida de la expareja.


-Una oportunidad para hablar mal del otro, resaltando el sufrimiento que le causó.


Cuando los padres separados tienen dificultades para comunicarse entre sí y manejar sus diferencias, las visitas  son uno de los aspectos que más se alteran. Esto se debe a que ambos, consciente o inconscientemente, buscan el apoyo de sus hijos y castigan al otro a través de ellos, sin darse cuenta del daño que ello causa en su desarrollo afectivo. Por lo mismo, es importante que se superen las diferencias en forma directa o con ayuda de un mediador, y en ausencia de los hijos. Estos sufren cuando se ven obligados a participar en los conflictos entre los padres.


Por: Gloria Mercedes Isaza


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