¿Qué tan conveniente es separar los hermanos?

 

Los hermanos sólo deben ser separados cuando los conflictos entre ellos hacen la convivencia difícil. Con los padres en proceso de divorcio, los hermanos se unen más buscando el apoyo y la unidad que la familia no logró. Se vuelven confidentes y en muchos casos pueden ser la ayuda necesaria para que cada uno logre enfrentar la situación.

"las peleas entre hermanos pueden ser una manera de canalizar problemas en otras esferas de la vida de los hijos, como el colegio o los amigos"

Para los padres poder compartir el tiempo con sus hijos, representa la oportunidad para estar en familia. Igualmente pueden tener tiempos con cada uno de manera.

 

 Aunque en algunos casos  los hermanos pueden tener actitudes distintas frente al proceso de separación de los padres,  esas diferencias pueden resultar ventajosas en el momento de enfrentar situaciones conflictivas porque cada uno puede aportarle al otro elementos que lo ayuden en el proceso.

 

Es común que los hermanos discutan y peleen. Los padres deben asumir esto como un aspecto normal de la crianza y no necesariamente una razón para que los hermanos se separen.

 

Ambos padres deben estar atentos a la relación con los hijos, de esa forma intervenir para ayudarlos a manejar las tensiones. A fin de comprender el entendimiento entre hermanos, los padres deben hablar con ellos e intentar esclarecer lo que les está pasando.  
Muchas veces las dificultades obedecen a problemas propios de la edad y no exclusivamente a factores asociados con la separación. 

 

Con frecuencia, los niños dicen cosas que solo obedecen a su estado de ánimo o a circunstancias temporales. Expresiones como “no aguanto a mi hermano”, “ya no podemos vivir juntos” no reflejan lo que realmente quieren o necesitan, sino una manera de dirimir las fricciones propias de la convivencia en familia.

 

Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas rivalidades también pueden deberse a una competencia por el cariño de los padres. Estos sentimientos no necesariamente son reconocidos concientemente por los niños pero pueden  expresarlos  a través de actitudes irascibles o agresivas.   

 

Un diálogo franco o algunas actitudes especiales con cada uno de ellos generalmente bastan para confirmar que sus padres los quieren por igual.

 

Igualmente, las peleas entre hermanos pueden ser una manera de canalizar problemas en otras esferas de la vida de los hijos, como el colegio o los amigos. En este caso, es preciso estar atento a que no se vuelva una salida a otros problemas que el niño o el joven desconoce o no se atreve a compartir con sus padres.

 

Aunque  lo más conveniente es que puedan estar juntos y compartir, si puede resultar mas conveniente para los hijos vivir separados por un tiempo corto o largo y los padres se vean abocados a  revisar los acuerdos de custodia y tomar medidas, serán estos y no los hijos quienes  en últimas lo decidan.  independiente.

Por: María Elena López


Divorcio, Sicología, Padres

     

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