El conflicto después del divorcio

 

Todo niño que ha vivido el divorcio de sus padres, experimenta de alguna forma el conflicto. Las dificultades pueden haberse presentado durante el matrimonio, el proceso de separación o en el tiempo de ajuste a los nuevos cambios que este trae como consecuencia.

 

En muchos casos el pequeño debe presenciar las constantes peleas entre sus progenitores. E incluso es testigo de la agresión y violencia que se expresa entre ellos. Por eso el menor crece sin modelos positivos para enfrentar y resolver las diferencias que se presentan en las relaciones.

"Cada pareja tiene aspectos que le son difíciles de enfrentar y resolver"

 

Por el contrario, cuando las parejas logran superar sus altercados de manera respetuosa, y controlar sus reacciones para mantener al hijo al margen de esas situaciones, modelan un patrón que sin duda contribuye de otro modo a su desarrollo.

 

La separación es la opción que se toma para poner fin a una relación que se ha vuelto lejana y muchas veces conflictiva. La experiencia demuestra que después del divorcio estas dificultades aumentan en lugar de disminuir. Realidad frente a la cual el hijo es el que se ve más marcado por esta situación. 

 

Está comprobado que lo que afecta el desarrollo del niño, es crecer en medio de las batallas de sus padres, sin importar que estos vivan juntos o no. Además, un mal divorcio es más perjudicial para él que un mal matrimonio, ya que fuera de crecer en medio de las disputas deberá enfrentar la pérdida que conlleva el vivir en forma permanente solo con uno de sus padres.

 

Es la razón por la cual toda persona que se ve enfrentada a este proceso debe hacer un gran esfuerzo para que con esta decisión disminuyan las peleas y se construya una nueva relación en beneficio de su hijo. Cada pareja tiene aspectos que le son difíciles de enfrentar y resolver.

 

El proceso necesario para superarlos depende de las estrategias que siempre hayan utilizado entre ellos. No es posible esperar que una pareja que durante el matrimonio resolvió sus diferencias a través de los gritos y otros actos agresivos, lo haga en forma pacífica y armoniosa después del divorcio.

 

En estos casos se recomienda recurrir a la ayuda de un mediador que contribuya a hacer conciencia de que es necesario cambiar el estilo de interacción por uno más cordial que beneficie a su hijo.

 

Por: Gloria Mercedes Isaza


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