Cómo y cuándo comunicar la noticia: estrategias

 

Como ya hemos mencionado, los padres que han decidido separarse desean saber cuál es la mejor circunstancia para contarlo a los hijos, con cuánta anticipación a la partida de uno de ellos deben hacerlo, quién y qué es conveniente decirles. Para enfrentar este momento debemos tener presentes las siguientes recomendaciones:


1. La edad y el temperamento de los niños determina cuándo informar la decisión. Los menores de siete años tienen poco concepto del tiempo y por lo tanto es conveniente contarles con poca anticipación. Los de mayor edad, han percibido con claridad las dificultades que hay entre sus padres y requieren un poco más de tiempo antes de la partida. En general, todos los niños recuerdan el instante en que sus padres les comunican lo que va a suceder. Es una ocasión dolorosa que se guarda en la memoria con gran número de detalles. Sin embargo, los niños que han vivido esta experiencia reconocen que el haber recibido la noticia directamente de sus padres les ayudó a enfrentar el proceso. Cuando se omite este paso, los pequeños se sienten confundidos y ansiosos, pues no saben que está sucediendo. Por otra parte, mentir a los niños sobre la partida de uno de sus progenitores causará graves consecuencias en la confianza que tienen en los adultos. Decir por ejemplo, que el otro está de viaje crea en ellos la expectativa de su regreso.


2. Si es posible, reúnase con su pareja para acordar lo que les van a decir a los hijos. Ellos no necesitan saber todos los detalles. Lo que sí requieren conocer es la decisión que ustedes han tomado y tener la seguridad de que saben cómo enfrentarla. Para lograrlo, es preciso que los padres dejen a un lado los reclamos, el rencor y la rabia, y permitan que el amor por sus hijos sea la fuerza que les guíe en esos momentos. Los pequeños necesitan sentir que ambos los aman y seguirán cuidando de ellos, a pesar de que no vivan juntos.


3. Cuente a los pequeños qué cambios habrá en sus vidas, con quién y en dónde vivirán, cómo se mantendrá el contacto con el otro padre y la forma en la que ustedes seguirán cuidando de ellos. Los niños sienten temor frente a los cambios que el divorcio genera. Los tranquiliza el saber que los progenitores están preparados para enfrentar la situación. Es preciso recordar que todos los menores han escuchado historias acerca de las consecuencias del divorcio en la vida de sus compañeros o amigos, y que estas no siempre son positivas. Por esto, aclarar cómo será el proceso de su familia les dará seguridad.

 

 

4. Dé a los niños tiempo para entender y aceptar la noticia. La mejor manera de hacerlo, es que los padres tengan claras las ideas y estén dispuestos a escucharlos y contestar cada una de sus preguntas. No olvide tener en cuenta que para los más pequeños el proceso de aceptación se inicia cuando uno de los padres sale de casa.

"Escuche a sus hijos pero no les permita decidir con quién van a vivir"


5. Hable con sus hijos acerca de lo que conocen del divorcio, qué piensan de lo que va a suceder y qué miedos sienten. Aclarar los conceptos errados les permitirá enfrentar la situación. Es fundamental hacerles comprender que la familia no se destruirá con el divorcio, y explicarles como cambiará su forma de vida de una casa a dos. También, insistir en que los lazos afectivos que existen entre sus miembros no se rompen. No es conveniente en ningún caso decirles que los padres se han dejado de querer. Hacerlo genera en ellos el temor a que esto suceda también en su caso y los lleva a crecer con poca confianza sobre la estabilidad del afecto que existe entre los seres humanos.


6. Escuche a sus hijos pero no les permita decidir con quién van a vivir. Los pequeños que han tomado esta opción crecen con conflictos de lealtad hacia el padre rechazado, y con el tiempo expresan que hubiesen preferido no haber tenido que tomar esta decisión. La custodia de los hijos debe ser un tema de adultos, especialmente si estos son pequeños. Cuando ellos expresan su deseo de ir a vivir con el otro padre, se les debe decir que ambos progenitores han acordado con quien permanecerán, y que cualquier cambio en el futuro también será de su responsabilidad.


7. Solicite la ayuda de un mediador que les apoye cuando la relación de los padres no permita que enfrenten juntos la situación, pues el dolor y la rabia los invaden y les impiden mantener la cordialidad y la calma. La colaboración de un abuelo, amigo o consejero puede ser efectivo. Recurrir al apoyo de un terapeuta será de gran beneficio para toda la familia. Esta persona permite crear el espacio que requieren los niños para expresar sus sentimientos, dudas y necesidades.


Por: Gloria Mercedes Isaza

     

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