¿Qué tanta informacion dar a los niños ?

 

Cuando los padres se divorcian el proceso de asimilación para todos los miembros de la familia toma su tiempo, unos tardan más que otros. Se presentan muchos cambios, no sólo que el padre y la madre ya no vivan en la misma casa, también está la custodia, el ritmo de trabajo de ambos padres, la situación económica.

 

Todos los miembros de la familia se hacen  preguntas de acuerdo a su edad, a sus intereses y a la forma como cada cambio los afecta. En este caso, los padres son los que llevan con la mayor parte del peso, pues son ellos los que deben reorganizar su vida y encontrar la forma de mantener a los hijos.

 

Sin embargo, es importante que los padres hablen con los hijos y les expliquen lo que está ocurriendo y lo que probablemente deben esperar.

No obstante, surge la pregunta acerca de ¿qué tanta información se les debe entregar a los hijos? Es esencial que los padres hablen con los hijos, que escuchen las preguntas que ellos tienen y sus preocupaciones. Las cuestiones de las que se les debe hablar son  sólo aquellas que los afectan directamente.

 

Es decir, hablar sobre los cambios que van a ocurrir y que tienen un impacto en sus vidas. Lo que no se les debe contar son aquellas cosas que representan un problema para los padres, pero en las que los hijos no tienen cómo intervenir ni ayudar.

 

Al hacerles partícipes de  información de ese tipo quizá lo que se está propiciando son una serie de angustias que  pueden perjudicar a los niños y, seguramente retrasar su proceso de asimilación del divorcio.

Los problemas de los padres son de los padres, a menos que los hijos puedan colaborar en la solución de ellos y estos no los perjudiquen.
 

 

Por ejemplo, si el padre necesita apoyo en la organización y en los quehaceres cotidianos de la casa, puede coordinar con los hijos horarios y roles para que cada uno se responsabilice de algo.


Ahora bien, pero si el padre está preocupado por cuestiones legales relacionadas con el divorcio, y el niño no puede ayudar en nada, el padre no debe hablarle sobre este problema, sino más bien buscar la manera de expresar sus sentimientos y pensamientos de forma que el niño no se vea afectado.

"Las cuestiones de las que se les debe hablar son  sólo aquellas que los afectan directamente"

Lo realmente importante es mantener las vías de comunicación abiertas y a  disposición del niño, es decir, escuchar sus preocupaciones y sus preguntas, pero responder únicamente lo que lo afecte a él directamente.

El padre tiene el derecho de mantener su privacidad en ciertos temas. Como padre es una figura que guía al niño y que le debe servir como modelo. No por ser amigos debe contarle todo lo que ocurre.

En cuanto a las razones del divorcio, los padres pueden mantener cierta información entre ellos, y deben hacer que los niños entiendan que ellos están seguros sobre la decisión y que aunque va a ser una etapa dura para todos, creen que es lo mejor. No tienen que entrar en detalles, pero sí mostrarles a los hijos que ellos están seguros sobre lo que quieren.



Por: María Elena López


Divorcio, Sicología, Niños

     

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