Cuando las parejas se vuelven solo padres

 

La separación de una pareja con hijos, es una situación que genera confusión y desconcierto. Se trata de un momento en el que cada uno de los miembros debe aceptar que aun cuando su relación conyugal haya terminado, la que los une como padres deberá existir por el resto de la vida. Por esto constituye una de las experiencias más difíciles a las que puede verse enfrentado el ser humano. No es fácil romper con una misma persona parte de los vínculos afectivos que los unen, al tiempo que se deben fortalecer otros que deberán mantenerse para garantizar el bienestar y desarrollo normal de los hijos.


Pero… ¿cómo pasar de tener una relación conyugal a construir una parental con la misma persona? ¿Cómo lograr terminar una relación que ha compartido gran intimidad e iniciar otra en la que ambos deban sentirse compañeros, que les permita apoyarse en la educación de los hijos? Para lograrlo, ambos deben estar dispuestos a aprender una nueva forma de relacionarse entre sí. Este proceso requiere tener en cuenta los aspectos siguientes:


1. SE TRATA DE UNA NUEVA RELACIÓN. Las dos personas deben tener claro que la relación de pareja entre ellos ha terminado, y que ahora necesitan construir una nueva como padres de los hijos que tienen en común. Esta será diferente a la que tuvieron durante el noviazgo y el matrimonio. El objetivo ahora es la educación de los hijos. Para lograrlo resulta útil asemejar la situación al mundo de los negocios, en la cual los padres son socios en una de las empresas más importantes de la vida.


2. SU EXPAREJA ES EL PAPÁ O MAMÁ DE SUS HIJOS. Es indispensable poder modificar la percepción que se tiene del otro, de tal forma que ya no se le vea como la pareja que fué durante los últimos años, sino como el padre de los hijos. Para lograrlo es importante modificar la forma de referirse a dicha persona. Debe aprender a nombrarla como el “papá o la mamá de mis hijos”, esto ayuda a aclarar las implicaciones de la nueva situación.


3. RESPETE LA VIDA DEL OTRO PADRE. Cada uno debe entender que las actividades que realizan ya no serán compartidas con el otro. Por lo mismo se debe evitar indagar directa o indirectamente sobre aspectos de la vida de la otra persona, tales como los lugares que frecuenta, las personas con las que sale, sus viajes y demás. Esto, especialmente importante en el área de la sexualidad ya que es frecuente que uno de los dos desee saber con quién la comparte ahora su expareja. En todos los casos hay que evitar involucrar a los hijos como fuente de información, por el daño que esto les ocasiona.


4. SEA RESPETUOSO Y AMABLE. Establecer una relación en la cual exista respeto y amabilidad entre los padres no es una tarea fácil, especialmente cuando la vida en pareja fué conflictiva. Es necesario superar el dolor y la rabia para poder lograrlo. Por esto, de gran ayuda imaginar al otro como el compañero de trabajo con quien debe compartir una tarea de vital importancia para su vida y la de sus hijos. Sin embargo, por encima de todo, un trato cordial es indispensable para lograr el éxito en los diferentes compromisos de esta tarea.


5. SEA CLARO Y EXPLÍCITO. Con frecuencia durante el matrimonio muchas situaciones funcionaron sin necesidad de hablarlas. Esto ya no sucederá en la nueva relación que los separados tienen como padres. En este momento es básico que todos los aspectos se hablen entre ellos con claridad, se hagan tan explícitos como sea necesario, e incluso se verifique que ambos los han comprendido de la misma manera. Esto es especialmente importante en lo que hace referencia a los compromisos del padre no custodio con sus hijos.


 

 

 

6. DESARROLLE INDEPENDENCIA Y AUTONOMÍA. Con la separación surge un nuevo estilo de vida para cada miembro de la expareja. Cada uno debe asumir algunos de los roles que antes realizaba el otro. Identificarlos y saber quién los ejercerá es indispensable para poder modificar el funcionamiento de la familia que nace con el divorcio. Se hace necesario que ambos se respeten las decisiones propias y la forma en que cada uno lleva la vida ahora. También se debe entender que los dos tienen una manera especial de ser padres y que ninguno debe intervenir en ello. Se debe ser muy cuidadoso y tampoco interferir en el tiempo que cada uno dedica a los hijos.

"No haga suposiciones sobre lo que el otro puede pensar o decidiría en determinada situación"

7. APRENDA UN NUEVO ESTILO DE COMUNICACIÓN. En muchos casos, el divorcio genera dificultades e inclusive el rompimiento en la comunicación con la expareja. Ambos se sienten incómodos y prefieren no tener que enfrentar estos momentos. Además, no saben cuál es la mejor manera de relacionarse en esta etapa. Se preguntan si es mejor hacerlo en forma directa o indirectamente a través de un tercero. Resulta definitivo tener en cuenta cómo funcionó este aspecto durante el matrimonio para poderlo modificar. Si la comunicación en la pareja fue deficiente, no se puede esperar que sea exitosa después de la separación. Para poder establecer el diálogo efectivo se deben tener en cuenta los principios siguientes:


a. Utilice si le es posible una comunicación directa con su expareja. Piense ¿cómo le ha llegado la información en las últimas oportunidades? ¿Ha sido recibida de ella o a través de los niños? Defina los cambios que deben hacerse.


b. Identifique los canales que le permiten una mejor relación: personal, telefónica, correo electrónico, mensajes escritos o a través de una tercera persona que ambos hayan escogido. En ningún caso, los hijos deben convertirse en mensajeros de la información. Hay que pensar en las consecuencias que esto tiene.


c. No haga suposiciones sobre lo que el otro puede pensar o decidiría en determinada situación. Plantee el caso y espere la respuesta.


d. Verifique que el otro ha comprendido correctamente lo que usted ha dicho. En algunos casos puede ayudar poner por escrito la decisión final.


e. Utilice un vocabulario respetuoso, que sea el que usaría si estuviera hablando con una persona con quien comparte negocios importantes.


f. Identifique los temas que generan mayor dificultad entre los dos, y la forma en la que cada uno evade el hablar de ellos. Piense en varias alternativas que le permitirían manejar la situación para tener un resultado diferente. 

Observe qué funciona y qué no.
Recuerde que aunque su deseo sea poder establecer una relación de amistad con su expareja es casi imposible lograrlo en el momento de la separación. Primero hay que establecer una distancia respetuosa, cooperativa y cordial que les permita continuar la labor como padres. Más adelante, podrán desarrollarse algunos lazos de amistad.

Por: Gloria Mercedes Isaza

Divorcio, Sicología y Padres

     

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