La custodia compartida

 

La custodia compartida es un acuerdo que consiste en que ambos padres se comprometen a velar por la integridad de sus hijos, y asumen la misma responsabilidad y autoridad sobre éste.

 

Aunque muchos consideran que la madre es la más adecuada para obtener la custodia, en las últimas décadas los papás han jugado un papel cada vez más significativo en la vida cotidiana de sus hijos. En realidad cada situación debe ser evaluada considerando las cualidades de cada padre y las condiciones particulares del niño, para definir cómo será la custodia.

"el proceso de compartir el cuidado de los niños se convierte en una experiencia de colaboración y cooperación que le permite al niño tener estabilidad"

Un aspecto importante para considerar esta figura es que cada padre representa un modelo para el niño. Las actividades que realizan con cada uno les ayudan a desarrollar ciertas áreas y su relación con cada padre define su personalidad y los intereses personales. Por eso es importante que ellos tengan la oportunidad de estar con ambos y obtener lo mejor de cada uno para su desarrollo.

 

En realidad a la hora de decidir como se asume el cuidado de los niños es preciso considerar  muchos aspectos para que la decisión beneficie a los hijos. 

 

Una muy importante es atender a las necesidades que los niños vayan presentando a medida que el proceso va avanzando. Por ejemplo, circunstancias como la enfermedad u otra dificultad inesperada ameritan que se reconsideren los acuerdos que haya hasta el momento.

 

Cuando un niño se encuentra en una situación que se sale de lo habitual puede querer estar al lado de quien se siente más protegido; esto no necesariamente responde a si se es o no buen padre. La vida de los niños tiene altibajos y matices por lo tanto este es un proceso que debe revisarse permanentemente y hacer los ajustes que se requieran en pro del bienestar de éstos.

 

Otro aspecto importante es comprender que los niños necesitan un tiempo para ajustarse a las nuevas circunstancias y que en algunos casos su actitud puede resultar de difícil manejo para los padres. Poco o poco unos y otros irán adaptándose y encontrando más familiar la situación.

 


Si los padres sobreponen sus intereses personales a los del hijo y no hacen uso inadecuado de su poder o prestigio frente a  éste, el proceso de compartir el cuidado de los niños se convierte en una experiencia de colaboración y cooperación que le permite al niño tener estabilidad y gozar del afecto de ambos padres.
 

Por: María Elena López


Divorcio, Sicología, Padres

     

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