Cómo deben ser las visitas

 

Las visitas representan para los pequeños la oportunidad de estar con el padre que ya no viven y una posibilidad para fortalecer el vinculo con este. Es importante mantenerlas sistemáticamente ya que generan expectativas por parte de los niños.

Tenga presentes ciertos aspectos.

*Cumplir con las horas acordadas, de llegada y de partida e informar a los menores sobre las citas. Cuando estas son cumplidas de forma juiciosa se da a entender a los niños que puede contar con ambos padres y que es importante acatar las reglas que han sido establecidas. Si no se cumplen, ellos pueden ejercer presión para acomodarlas a lo que deseen.

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*Realizar actividades que ayuden a fortalecer el vínculo. No solo se trata de cumplir con una obligación, realmente lo que es valioso para los niños es que los padres demuestren un deseo genuino de compartir juntos.

*Tampoco hay que llegar cargados de regalos o volver este encuentro una oportunidad para hacer compras. A los niños les gustan las actividades sencillas, que los diviertan y entretengan. Este enterado de actividades que ofrece la ciudad donde Usted vive que no necesariamente resulten costosas. Ilústrese en los libros de juegos sobre actividades divertidas

 

  *Haga que la visita sea un momento para compartir realmente y estar en contacto con el niño. Eso significa que cuando los padres muestran interés en estar con sus hijos, estos entenderán que aunque se hayan divorciado, no los han dejado de querer.

*El encuentro con el niño no debe convertirse en una actividad artificial dedicada únicamente a disfrutar y pasarla bien. Es parte de la vida del niño y esto también incluye educarlo, orientarlo y corregirlo.

*El plan de visitas debe tener cierta flexibilidad para atender a las eventualidades que ocurren en la vida de los niños y también a las diferentes circunstancias a las que pueden verse abocados los padres. Esto dentro del contexto de seriedad con el que se asume este compromiso por parte de estos últimos.

*En caso de que el ausente no cumpla con las citas y los menores se sientan heridos, el padre con el que el niño vive debe hablar con su expareja, y mostrarle la importancia que tiene para este cumplirle.

*Si el niño se niega a recibir la visita es importante que el padre tenga paciencia e indague de que se trata realmente. Al tiempo el padre con el que el niño vive debe motivarlo a conversar sobre el tema y acceder a compartir con este.

Por: María Elena López

Sicología, Pareja, Niños
     

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