Sí existen buenos divorcios

 

Se afirma que “para los hijos es mejor un buen divorcio que un mal matrimonio”. Pero en el momento en que se enfrenta este proceso, surgen interrogantes tales como: ¿qué es “un buen divorcio”? ¿Es realmente posible lograrlo? El divorcio usualmente se asocia a conflictos, peleas, pleitos legales, sentimientos de culpa, dolor, tristeza, incertidumbre y fracaso.

 

Enfrentarlo genera en niños y adultos, un inmenso temor a perder la estabilidad y seguridad que da el pertenecer a una familia. Sin embargo, no es sano vivir en medio de continuas batallas en donde los padres no se soportan. En este escenario, una separación serena puede ser la mejor opción para todos.

"El esfuerzo y dedicación de los padres en la construcción de la nueva familia que nace con el divorcio, es crucial y definitiva para el futuro de sus hijos"


Existe la idea que un buen proceso de divorcio implica el rompimiento de toda comunicación o contacto. Esta modalidad se ajusta al deseo que tienen ambos de poner fin a una convivencia conflictiva y poco gratificante, y a la creencia de que con la separación “desaparece” la familia y los padres vuelven a ser “solteros”. Esta situación no ocurre cuando se trata de parejas con hijos.

 


Se habla de un “buen divorcio” cuando la separación de la pareja no destruye los lazos familiares más significativos y los padres continúan teniendo una relación de cooperación y soporte que les permite la satisfacción de las necesidades de sus hijos. Es necesario aceptar, se reitera una vez más, que se puede ser ex pareja pero no ex papá.

 


 

 

En los “buenos” divorcios los hijos continúan teniendo buenas relaciones con el padre, la madre y las familias de origen de cada uno de ellos, e incluso con los nuevos miembros que llegan cuando uno de los dos se vuelve a casar. El esfuerzo y dedicación de los padres en la construcción de la nueva familia que nace con el divorcio, es crucial y definitiva para el futuro de sus hijos.

 

No es una tarea fácil pero si posible. No obstante, parece poco factible dejar de pertenecer a la familia de los hijos sin hacerles daño. Sí existen buenos divorcios y se sabe de muchas parejas que han logrado separaciones con buen manejo del conflicto, y de este modo atenúan su efecto destructivo en los hijos. Desafortunadamente, las estadísticas muestran que en la mayoría de los casos, estos son conflictivos.

 


Durante años los estudios se han centrado en los efectos negativos que el divorcio tiene en el proceso de desarrollo de los niños y en su vida adulta. Es indiscutible, se afirma de nuevo, que un mal divorcio es más perjudicial para un niño que un mal matrimonio.

 

Es por esto que si nos vemos abocados a enfrentarlo, debemos trabajar para que sea uno más de los buenos e invisibles divorcios, donde el amor por los hijos es el motor que permite superar las dificultades y construir una nueva familia a su alrededor. Hacer del suyo un buen divorcio es su decisión y tendrá un efecto definitivo en la vida suya y en la de su familia.

 

Por: Gloria Mercedes Isaza


Divorcio, Hijos y Sicología

     

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