Cambios en la familia de hoy

 

Es indudable que el incremento de la tasa de divorcios en el mundo ha traído como consecuencia un cambio en la estructura de la familia. Hasta hace algunos años, el hogar estaba conformado únicamente por los padres y los hijos legítimos del matrimonio y, las sociedades rechazaban cualquier otra posibilidad de unión.

 

Actualmente es común encontrar grupos familiares conformados por padres y padrastros, madres y madrastras, hermanos y hermanastros, abuelos y abuelastros.

 

En ellos las relaciones no son de origen biológico. Surgen de la decisión de los padres de volverse a casar. Las estadísticas indican que tres cuartas partes de los adultos que se divorcian se casan por segunda vez, y que en un cincuenta por ciento de las nuevas uniones la persona elegida es divorciada.

 

Estas cifras no incluyen aquellas parejas que deciden vivir juntos sin legalizar su unión.El primer obstáculo que deben superar los miembros de estas nuevas uniones es el concepto de familia que la cultura les ha indicado como correcta, fuente de seguridad y estabilidad.

 

También, es un proceso entender que existen otras posibilidades, igualmente positivas y que dan lugar a sentirse orgullosos de pertenecer a estas familias. Y principalmente sentir que siguen siendo parte de un hogar que les ama.

 

No obstante, cuando ellos piensan que esta se ha destruido con el divorcio y que los nuevos vínculos de sus padres han formado familias totalmente separadas entre sí, se confunden y sienten que no pertenecen al grupo.
Además, padres e hijos deben reconocer que entre los dos hogares siempre existirá un vínculo, y que los cambios en uno de ellos afectarán en alguna medida al otro.

 

Así mismo, comprender que los dos conforman la familia y es indispensable que todos sientan que forman parte de ella. Esto se logra cuando los adultos involucrados son flexibles, cooperativos y amorosos. La experiencia ha demostrado que cuando ambos grupos logran integrarse y participar de las actividades de los menores con una actitud positiva y amigable, ellos desarrollan mayor seguridad y sentido pertenencia.


Por otra parte, esta nueva estructura familiar lleva a los hijos de padres separados a enfrentar un nuevo cambio que implica integrar otros miembros a su familia. Cómo los afecte la transición y el modo como logren adaptarse a ella aceptando estas nuevas figuras, depende del manejo que le den los padres y las parejas escogidas.

"Las estadísticas indican que tres cuartas partes de los adultos que se divorcian se casan por segunda vez"

Es definitiva la actitud de las exparejas frente a la situación. Cuando estas rechazan a quien está ingresando al grupo, influyen negativamente en los hijos y les hacen más difícil el proceso. En muchas oportunidades esa actitud lleva a que los niños culpen y rechacen al intruso y se alejen del padre que ha iniciado una nueva vida.

 

Por eso, la evolución del grupo requiere de la cooperación de los adultos involucrados. Ellos son los encargados de permitir la transformación de la familia alrededor de los hijos.


Por: Gloria Mercedes Isaza


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