Diferencias en la nueva familia

 

Es posible que la adaptación entre los hijos y la nueva persona, que llega genere tensiones y desacuerdos. Es importante escuchar cuáles son los motivos que llevan a los hijos a tener divergencias. Si son pequeños, oriéntelos para que pongan en palabras lo que sienten, pero asegúrese de hacerlo dándoles libertad de expresarse, no les diga cómo deben sentirse. Si son mayores, procure entender sus razones.

En caso de no ser claros, ayúdelos a preguntarse qué está pasando y cuales creen que pueden ser las soluciones. Reúnase con sus hijos y con su nueva pareja para conversar acerca de los intereses de cada uno y las normas que deben respetar todos.

Recuerde que los niños generalmente mantienen la esperanza de que sus padres se reconcilien, así que no espere que acepten a su nueva pareja desde el comienzo. Por ese motivo, tenga una actitud comprensiva con ellos, no tome partido de manera anticipada aunque la situación los muestre como responsables del malestar. Tómese el tiempo necesario para saber lo que pasa realmente, y escúchelos. De tiempo para que puedan decantar la situación y ver varias perspectivas de la situación.

Converse con su expareja para buscar alternativas de solución que ayuden a los hijos a tener una visión mas comprensiva.

 

Algunas veces los conflictos no son lo que literalmente parecen sino la expresión indirecta de otras dificultades. Por ejemplo, los hijos pueden sentir miedo a perder la atención y cuidado de su padre, su estabilidad económica o aun el tiempo para estar juntos. También pueden pensar que el padre o la madre que no tiene una nueva pareja se siente solo o inferioridad de condiciones y ellos de alguna manera asumen esta responsabilidad.

Reúnase con sus hijos y con su nueva pareja para conversar acerca de los intereses de cada uno y las normas que deben respetar todos.


Tenga paciencia, muchas veces los niños se adaptan más rápidamente de lo que pensamos. Si les damos tiempo, hacia el futuro los resultados serán los mejores. También es importante comprender que los niños no actúan siempre de la misma manera y que algunas veces cuando creemos que ya todo está en orden, cualquier circunstancia vital o cotidiana puede volver a generar dificultades. Esto hace parte del proceso.

Por: María Elena López
Sicología, Familia, Pareja

     

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